Amar es ver la luz
más allá de lo conocido.
Adentrarse en lo desconocido
sin vacilar, reconociendo
antes, lo que nos limita.

Amar es ver la luz
más allá de lo conocido.
Adentrarse en lo desconocido
sin vacilar, reconociendo
antes, lo que nos limita.

El juzgar, de nada vale.
Al simplificar todo aquello que vivimos
nos damos cuenta de que ya no es
necesario perder el tiempo en destruir
lo conocido. Por el contrario decidimos utilizar
el tiempo para construir.

A lo largo de nuestra experiencia de vida
adquirimos unos compromisos, de los
que muchas veces no somos conscientes.
Cada vez que emprendemos algo, los desafíos
se muestran con intensidad y de nosotros depende
cómo los vamos a gestionar para lograr al fin,
llegar a nuestra meta.
Comprometerse significa, estar dispuesto
a jugar el juego de la vida, siendo conscientes
de que estamos subidos en una montaña rusa,
acompañados, siempre, de nuestro ser más profundo.

Escucharnos, mimarnos,
dedicarnos tiempo.
¡Qué mejor maestro que
nuestras emociones!
La vida nos está
brindando una gran
oportunidad. Para
percibirla es necesario
parar, volver a sentir
nuestra esencia y conectar
con la armonía.
Nos daremos cuenta de que,
todo lo que nos ha estado
atormentando, se desvanece…

El movimiento, nos señala
que estamos vivos.
Los cambios se producen
a cada momento.
Tenemos la capacidad de
detectar aquello que es
bueno para nosotros,
desde la fragilidad
de nuestra existencia.
Tan solo hay que observar
y agarrar la oportunidad.
La fugacidad de la vida
es nuestro motor.

Cada uno de nosotros
tiene una historia,
un legado que mejorar.
La valentía de adentrarse
en las profundidades
más devastadoras, nos hace
merecedores de un futuro
que construimos para sentirnos
vivos…

El vínculo especial surge
sin desearlo.
Es propio y verdadero.
En la escucha activa
el hablante y el oyente
se rodean de destellos de pureza;
un tesoro incalculable.

Preguntas comprometedoras,
¿Cuánto tiempo dedicamos a escuchar al otro?
¿Qué significa ver el mundo a través de
los ojos del otro?
¿Qué tiene que pasar para que decidamos
compartir más tiempo juntos,
descubriéndonos?
La riqueza está en la diversidad y, la diversidad
incluye diferentes maneras de ver el mundo.
El intercambio de perspectivas solo puede
engrandecer nuestra creatividad y a partir de ahí,
ya podemos redireccionar lo caótico y dar paso
a nuevas dimensiones de convivencia.

Siempre que emitimos un punto de vista
sobre una situación, persona o cosa,
es solo eso, nuestro punto de vista.
Reflexionemos sobre los comportamientos,
las vivencias de los demás y tengamos
siempre en cuenta, que nuestros argumentos
son incompletos a la hora sacar conclusiones.
Continuamente hay nuevas variables que aparecen.

Estamos aquí para
aprender a través de las relaciones.
Ha llegado el momento de
observar nuestras similitudes
para poder alcanzar esa unión
que nos hace ser humanos,
desde el amor.
