Pieles de muchos colores
que cuentan lo que sentimos,
sin separarnos.
Latidos que se alinean
cuando nos juntamos,
marcando un mismo ritmo.
Manos que se rozan,
sonrisas que hablan sin palabras.
El aire se llena de nuestra risa,
de historias que se entrelazan.
¿Hasta dónde podríamos llegar
si nos atreviéramos a unirnos de verdad?

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *