Perdemos cosas,
pero no nos detenemos.
El armario vacío nos hace reír
mientras buscamos
nuevas combinaciones.
El suelo sin alfombra
nos invita a bailar descalzos.
Cada objeto que se va deja espacio
para algo inesperado.
Nos damos cuenta de que,
lo que más importa,
siempre se queda con nosotros.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *