Caminamos con ganas
de simplemente estar,
sin hacer ruido.
Las flores crecen distintas,
libres, y todas encuentran su sitio.
Nos alegra ver que
no hace falta destacar para pertenecer.
El bosque nos acoge sin preguntas,
como si ya fuéramos de aquí.
Y en ese momento,
algo dentro se queda en paz.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *