Miramos la bandeja de bayonesas y,
alguien suelta: «Si estuvieras aquí,
ya no quedaría ni una».
La risa estalla, porque es verdad.
Era imposible ganarle a la última pieza.
Ahora, casi podemos verlo estirando
la mano, diciendo: «Es mía»
con esa sonrisa traviesa.
Estas fechas nos enseñan que,
aunque no esté físicamente, siempre
será parte de cada risa, cada recuerdo
y, cada bocado compartido.
Feliz Navidad.

