El ambiente se cargaba, aunque
nadie lo decía.
En la quietud, algo se movió,
invisible, como una brisa que,
apenas roza la piel.
Una palabra se deslizó en los pasillos,
sutil, casi imperceptible, pero destinada
a abrir un espacio.
No se vio quien la pronunció, ni cómo,
pero algo se alteró en el aire.
Y, mientras todos seguían su curso,
el cambio comenzó, silencioso y ajeno
a los que no querían verlo.

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