A veces, los corazones jóvenes
no necesitan autoridad,
sino empatía para florecer.
El respeto se construye
más con ejemplo y comprensión
que con firmeza.
Dejar espacio para el diálogo
puede abrir puertas
donde el control no llega.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *