Los ojos navegan
por entre las letras, por entre
las palabras que juntas,
forman un mensaje,
una alerta que
enriquece al lector.
Leer para enriquecerse
para descubrir potenciales
escondidos en nuestra mente.
No se trata de ser culto o no,
tan solo leemos para recuperar
el poder de seguir imaginando,
de continuar una historia, de crear
la nuestra propia.

