En el eco del tiempo,
cada ausencia se convierte
en un susurro familiar
en la vida de quienes buscan paz.
En esos vacíos, encontramos un lienzo
donde los recuerdos trazan
nuevos senderos hacia la aceptación
y el equilibrio, recordándonos
que la plenitud reside
en abrazar el fluir constante de la vida.

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