A menudo se oye decir:
«somos los mejores»
instituciones que trabajan
para lograr estar en el top.
Cuando se compite, aparece
el reflejo de la desconfianza,
la incertidumbre.
La abundancia, el respeto,
el compartir, el colaborar
por una humanidad unida,
empieza por reconocer la gran
diversidad rica que somos.
Educar en este sentido, destierra
todo afán de poder desmesurado.
Demos alas a nuestra creatividad,
esa que está impresa en cada uno
de nosotros para que podamos crecer.

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