A menudo me preguntan que qué es una educadora social.
Os dejo mi respuesta:
En el rincón de las sombras, donde se entrelazan
los susurros del olvido, surge un eco de esperanza.
Entre callejones olvidados y corazones heridos,
una luz titila, suave pero firme.
Somos los tejedores y tejedoras de vínculos,
navegantes en mares de incertidumbre,
portadores y portadoras de sonrisas
en los rostros cansados.
En el silencio de la noche, escuchamos
las historias calladas, aquellas que el mundo
ignora pero que laten con fuerza
en los corazones quebrantados.
Somos sembradores y sembradoras
de confianza en terrenos áridos,
alquimistas que transforman
el dolor en fortaleza.
Nuestro abrazo es refugio,
nuestras palabras son aliento,
nuestras acciones son puentes que
conectan realidades divergentes.
En el libro de la vida, escribimos con
tintas de solidaridad y empatía,
desdibujando las sombras de la soledad
y el abandono.
Somos educadores y educadoras sociales,
guardianes y guardianas de la dignidad,
semillas de cambio en un mundo
sediento de amor y comprensión.

