Nuestras máscaras
nos permiten
vivir relaciones sociales.
Nadie puede ponerse
en el lugar del otro
y, resolver lo que él
está experimentando.
Ver la belleza en lo
que dejamos atrás
es, descubrir el propio sentido
de nuestra felicidad.
Volar pero también
poder aterrizar.




Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *