Se acercó al stand; me miró fijamente a los ojos y, le respondí de la misma manera.
Sentí el magnetismo que atraía nuestras miradas.
Durante unos segundos compartimos el sentir del ser uno. Nuestras miradas hablaban, acariciaban el alma.
En un preciso instante, me dijo: -Has hecho que me emocione, mis ojos se han humedecido-
Supe entonces que había trascendido el lenguaje oral y que había entrado, en el mundo de la escucha de miradas.
El corazón, siempre presente; un futuro que ya está aquí.

Foto: En Librería La Papelería – Feria del libro Santa Cruz de Tenerife 2017

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *