Cuando me aventuro hacia nuevos parajes, nuevos proyectos, me entra ese miedillo de no saber lo que me voy a encontrar.
Para subir de octavas esta sensación, utilizo mis prismáticos internos y me doy cuenta de que lo grande también es pequeño y, de que lo pequeño también es grande.
Lancémonos a por todas; después de todo, desde el corazón, las cosas son tan sencillas como dar un paso adelante, aunque perdamos un poco el equilibrio.

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