Podemos seguir jugando al escondite, día tras día sin saber que se ha convertido en un hábito. Nos quejamos y culpamos a otros. ¿Qué tal si pasamos de la queja a darnos cuenta de que eso que nos toca vivir tiene sentido? Sea lo que sea, está a nuestro lado para que le demos una salida. El lamento nos aleja, la compasión nos libera. Observa tu experiencia de hoy y déjate llevar por tu sabiduría. Puedes encontrar al que se esconde tan solo con seguir el rastro de su perfume. El sufrimiento es siempre pasado. Alégrate de estar presente; desde aquí, siempre, hay soluciones.
¡Ah! y sonríe, que la vida te necesita.

sonrie

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