Caminaban juntos al atardecer. Ella le observaba, le escuchaba; él contaba sobre su jornada de trabajo. De repente surgió el silencio, se miraron a los ojos y se quedaron así durante unos minutos.
Ahora sí que eran uno, ahora sí que por encima de los pensamientos experimentaban más allá de la mente.
La conciencia hacía su presencia.enarmonia1

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