Aquella mañana, lo tuvo claro; aquel rayo de luz penetró tan adentro de su alma que no dudó ni un solo segundo.
El momento había llegado, sin esfuerzo; guiado por todo ese universo que nos habita, decidió adentrarse en las profundidades, sabiendo esta vez que lo hacía desde la luz, desde la consciencia que todo lo entiende.
Y, se dijo: -¡En esto consiste el ser feliz!








Transparencia total, compartir incondicional, reunión en el no tiempo, retroalimentación, conciencia en evolución, reflexión, aprendizaje, ser y estar, co-crear, presencia, amor…