Las palabras llevan una intención y la intención crea una emoción. Y si esa intención y emoción afectan al otro, es lo que recibimos de vuelta.
Esta forma de proceder y, que ahora empezamos a entender, nos ha tenido sumergidos en un mundo de sufrimiento continuo.
Las palabras sanan cuando somos conscientes de ello.
Hagamos una recolecta de palabras que sanan.
Yo te escribo ésta: «Luminiscencia»

Qué bonito todo lo que compartes… y cuánta razón! Yo también dejo una palabra… 《Resiliencia》