Pareciera que volvemos
a casa pero la realidad
es que nunca nos hemos ido.
Por el camino nos hemos dormido.
Ahora que estamos despertando,
nos ponemos las manos en la cabeza
y, nos damos cuenta de que tenemos
mucho que desaprender y, volver a aprender.
Las herramientas están ahí, las hemos
creado nosotros.
Tan solo hay que ajustarlas y utilizarlas
para reconstruir la humanidad.
Desde una mirada de corazón,
el ego puede renacer; esta vez
para confiar en la vida.


Bello poema publicado hoy en mmi pagina. Muchas gracias y un abrazo