Disciplinas múltiples
son necesarias
para reconquistar
la sabiduría de
educar de corazón.
Conscientemente
podemos acceder
al mágico mundo
de cómo materializamos
aquello que queremos
ver realizado.
Es momento de,
sentir desde nuestro
corazón, que el que
educa así,
simplemente participa
en la unión y el reencuentro,
de nuestro origen, de nuestras
raíces, de nuestro ser
manifiesto.

