Una máquina, nunca puede reemplazar al ser humano.
Lo descubrimos cuando sabemos que somos
presente pasado y futuro.
Desde la presencia de estar en estos tres tiempos,
conectamos con nuestra esencia.
El árbol, las flores y las mariposas,
son el claro ejemplo de que el equilibrio,
en este sentido, es la base que nos desenmascara
para encontrarnos nuevamente,
con los verdaderos protagonistas de la Vida.

