Estamos viviendo
un momento histórico.
Nos damos cuenta de que
hay una urgencia de
rediseñar, de crear
nuevas maneras
de hacer las cosas,
de intervenir.
Por primera vez,
nos damos cuenta de
que el otro, es la clave
de nuestro progreso.
Ya no necesitamos
los premios y castigos.
Estamos empezando
a aprender en comunidad.
Una pregunta:
¿Qué sucede cuando
no tenemos aquello,
persona o cosa,
delante de nosotros
y tenemos que actuar
por nuestros propios medios
intelectuales y espirituales?
Reflexionemos, actuemos e,
intervengamos para que el otro
aprenda a andar con sus propios
pies; con su propia capacidad
y a su propio ritmo.
Busquemos los trastornos
en el entorno y no en la persona.
La ciencia, también evoluciona.

 

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