Ahí delante, lo tienes. Un momento, un instante, que te recuerda que si no estás atento, se te escapa…
Revisa tu día, en silencio, recupera tu ser, siéntete, descubre tu serenidad, conecta con las estrellas en un cielo infinito y, recuerda que cada mañana ese cielo se viste de azul claro para que sientas tu luz brillar.

