Nueve minutos
de cortesía, de entrega,
de alegría, de espera,
de empatía, de eficacia.
Sabes de antemano
que no existe una única forma
de hacer las cosas.
Nueve minutos y vuelta a empezar.
Minuto tras minuto
y, cuenta atrás para
recordarte que nueve meses
fueron necesarios para
formarse la tecnología incomparable:
«tu cuerpo».
Ahora te toca explorar ese universo;
Nueve minutos cada día
para dedicarte.
Una forma de enriquecerte y,
que nadie podrá robarte.










