El escritor de corazón siente que su misión se hace realidad.
El lector, que cuando al acabar de leer el mensaje que el escritor hace consciente, a través de su obra, se siente identificado y
no ve en la prosa al otro, sino a sí mismo, ya ha comprendido que aquello que está ahí y que le llega, es simplemente para tomar consciencia de su ser.
Sigamos humanizando nuestras experiencias de vida.
«Cajón de sastre para subir octavas», un libro que despierta nuestra sensibilidad.

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