Formamos parte
de un mundo asombroso.
Admirar la diversidad
que somos, nos resitúa
una y otra vez, en el lugar
desde donde nos toca explorar.
Cada vez que descubrimos
algo sobre nosotros,
nos empoderamos.
Lo que antes considerábamos
una etiqueta negativa,
es, ahora, el salvoconducto
que nos da alas para volar.
Es hora de atreverse a conectar
con nuestra inmensidad.

