Nuestro cuerpo se adapta
cuando nosotros lo guiamos.
El calor se regula cuando
en vez de maldecirlo,
le dejamos su espacio.
Después de todo,
somos inteligencia pura y,
sabemos cómo actuar en cada momento.
Es cuestión de observarnos,
de dedicarnos tiempo.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *